Bajo las banderas, el sol


120 horas de imágenes de archivo: esto es lo que queda de 35 años de dictadura de Stroessner en Paraguay. A partir de este corpus de imágenes raras encontradas en todo el mundo, la película reconstruye la historia de una de las dictaduras más duraderas del siglo XX, cuyos efectos aún se dejan sentir hoy en día.

Ficha técnica

  • Título original: Bajo las banderas, el sol
  • Dirección: Juanjo Pereira
  • País e idioma: Paraguay. Español
  • Año: 2025
  • Duración: 90 minutos.
  • Programa: Acervo
  • Edición: 2026
  • Distribución: Latinoamericana

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P.P.

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Críticas

Pereira recorrió el mundo para encontrar las imágenes de su pasado. Y así encontró la historia cotidiana de una dictadura. Bajo las banderas el sol utiliza el archivo para crear algo nuevo. Con sutileza, Pereira polemiza, destruye, ridiculiza, se fascina con las imágenes de su propio país. Así ordenadas, enmarcadas e ilustradas por un diseño sonoro imponente, por la música y el montaje, Pereira interviene las imágenes para negarles su pretendida transparencia. Al hacerlo, escribe otra historia. Es una cronología de la dictadura; es también una manera de denunciar las filigranas ideológicas que componen todo material audiovisual.

Es en un contexto latinoamericanista, entonces, que podemos considerar la importancia de Bajo las banderas, el sol, más allá de la trascendencia que puede tener en Paraguay, donde Pereira espera exhibirla pronto. El rechazo a la voice over que la deslinda de La hora de los hornos (1968), el monumental documental argentino de Fernando Solanas y Octavio Getino, no debe llevar a desestimar la relación de este film con la tradición del cine histórico crítico y contra las dictaduras de la región. Su lugar está junto a obras mayores, pero menos recordadas, de países sobre los que en general sabemos poco, como Haití, el camino de la libertad (1973), de Arnold Antonin, o la recientemente rescatada The Terror and the Time (1978), del Víctor Jara Collective de Guyana. También Paraguay es casi desconocido y se habla allí otro idioma.

El posicionamiento ideológico del filme es claro: reconoce la violación sistemática de los derechos humanos por las garras del terrorismo de Estado, y rastrea al Plan Cóndor como perpetrador de esa reprensión ampliada a todo un continente. Pero hay una ambigüedad durante el trayecto de la obra. Grietas de ese discurso oficial que atisba su realidad, rostros a los costados de la imagen. Se ralentiza y detiene para hacernos ver lo que se esconde a simple vista. Multitudes que miran a cámara sabiendo que son mirados, que su alma es robada —y sus cuerpos violentados, por fuera de la pantalla

Parafraseando lo que dijera Ujica sobre su film sobre Ceauescu, Bajo las banderas, el sol también es de alguna manera una “ficción con personajes históricos reales”. Hay presentación de un personaje, hay un supuesto apogeo, hay tensión, hay problemática que hace tambalear al protagonista y, sobre todo, hay derrota, aunque, como en todo relato político clásico en América Latina, hay impunidad. Y en esta línea, el cineasta diseña una estrategia de montaje que permite no solo adentrarse en la imagen que Stroessner quería proyectar, sino en los mecanismos que lo sostenían: un tipo de populismo, clientelismo y un círculo de poder cerrado, donde había un lugar especial hasta para el narcotráfico.