El intenso ahora


Realizado tras el descubrimiento de material amateur filmado por su madre en China en 1966, durante la Revolución Cultural, El intenso ahora es un documental que explora la naturaleza fugaz de los momentos históricos de gran intensidad. Moreira Salles logra un armado histórico que recorre movimientos como el de mayo del 68 en París, la primavera de Praga y las revueltas en Brasil. El intenso ahora es un filme-ensayo en la línea de las obras de Chris Marker, Harum Farocki y Péter Forgács. No hay ni una imagen rodada especialmente para la película. Todo es archivo, todo es memoria, todo es investigación.

Ficha técnica

  • Título original: No intenso agora
  • Dirección: João Moreira Salles
  • País e idioma: Brasil. Checo, portugués, francés
  • Año: 2017
  • Duración: 127 minutos.
  • Programa: Acervo
  • Edición: 2026
  • Distribución: Interior XIII

Funciones

P.P.

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Críticas

Risa, alegría, destellos de felicidad. Es lo que encuentra en ese metraje primero que registra una comida al aire libre de unas mujeres y unos hombres desabrigados en Checoslovaquia. Y lo que le llama la atención de las imágenes que filma su madre en China, de lo que escribe a propósito de ese viaje. La intensidad del presente en esos años sesentas, aquí y allá, y por entero en el Mayo Francés. La jovialidad y el desenfado amable de la muchacha que tranquiliza por teléfono a la madre de un compañero que hace días no va a dormir a su casa. ¿En qué relación se ubica la alegría con la política? O, ¿qué política es la de la risa, la de la carcajada? En este sentido, que se arme este problema es desde ya interesante, y un poco más tal vez. El ánimo festivo cobra relieve por el contraste. 

Salles parece tributario de la fuerte hipótesis de Georges Didi-Huberman en Pueblos expuestos. Pueblos figurantes (2014), pues asegura con su ensamble que los “pueblos están expuestos por el hecho de estar amenazados, justamente, en su representación –política, estética– e incluso, como sucede con demasiada frecuencia, en su existencia misma” (2014, p. 11). Como los pueblos, las emociones revolucionarias que Salles retrata están “expuestas a desaparecer”, pues poco después la legendaria voz de De Gaulle recibe un enorme apoyo de la burguesía y las clases medias –medio millón de personas ocupan Champs-Élysées–, y hasta de los estudiantes conservadores que temen la anarquía y prefieren imponerse por sobre cualquier sentimiento libertario. Se produce la ocupación en la entonces Checoslovaquia y se recrudece la represión en Brasil.

Los acervos fílmicos de Pathé, Gaumont y otros conviven con citas de ensayos y memorias, como las de Daniel Cohn-Bendit, Alan Geimar y Jacques Sauvageot sobre la revuelta estudiantil de mayo de 1968, mezclado con hallazgos del trabajo político de los jóvenes, en reuniones, asambleas, marchas y operaciones solidarias para informar a los familiares de sus camaradas que todo iba bien. La espesura documental de la investigación nunca abruma, e integra puntos de vista, contradicciones, confesiones, lecturas críticas que develan sesgos de clase y de raza, del patriarcado francés blanco, y plantea los límites de la burguesía que escatimó su opinión a las mujeres y a los francoafricanos.

Pocas imágenes tan cotidianas como niños jugando en los parques, pero desde la Praga del 68 repensada en El intenso ahora, estas secuencias resultan la prueba más inquietante de una sociedad habituándose a la opresión. Por ello, el autoinmolamiento de Jan Palach resultaría tan devastador, porque supuso un acto simbólico del estado anímico de una ciudad entera, incapaz de expresar de otra forma la evidente resignación. Los rostros desolados en las imágenes de su funeral se transforman desde aquí en rostros de frustración y vergüenza.