Con la presencia estelar de Dolores del Río en un doble papel, La otra nos cuenta la historia de María y de Magdalena, dos hermanas gemelas, una millonaria, la otra pobre y de como María la hermana pobre asesina a su gemela para suplantarla. Paradójicamente, la asesina no sólo recibirá la fortuna de la muerta sino también el pesado fardo de un delito que ésta cometió.
Ficha técnica
- Título original: La otra
- Dirección: Roberto Gavaldón
- Interpretes: Dolores del Rio, Agustín Irusta, Víctor Junco, José Baviera
- País e idioma: México. Español
- Año: 1946
- Duración: 98 minutos.
- Programa: Reencuentros
- Edición: 2026
- Colaboración con la Filmoteca de la UNAM
- Notas de restauración: Restauración 4K y digitalización por la Filmoteca de la UNAM



Funciones
P.P.
Por anunciar
Próximamente
Críticas
Es verdad, La otra muestra a la actriz en esplendor, pero su presencia no es infértil: el filme se apoya en sus elegantes hombros, también en los cuatro ojos de la hermana buena, cuyos anteojos ocultan su desequilibrio. Aquí, el juego de gemelas se da sobre todo a partir de la ropa: prendas de luto, plumas y sombreros que destacan la audacia e incluso la imagen de unas medias, prenda íntima, calzadas en un par de piernas inertes, que condensa la idea de tomar el lugar de otra persona, ejemplo cargado de morbosidad necrófila. Fecundo esteta Gavaldón: en su cine la ropa y los accesorios son parte del alma de los personajes, ¿alguien se acuerda de El rebozo de Soledad (1952), de la mantilla que porta María Félix en Miércoles de ceniza (1958) o del vestido de novia de Pina Pellicer en Días de otoño (1962)?
La vena política del proyecto es destacada por el investigador Carlos Bonfil en el libro Al filo del abismo: Roberto Gavaldón y el melodrama negro: “… la propuesta argumental de Gavaldón y José Revueltas alude de entrada a las contradicciones de una sociedad clasista en ese primer atisbo a una burguesía incapaz de disimular su ambición y su hipocrecía.” La otra se convierte así en un retrato del poder y cómo la búsqueda de éste termina por “enturbiar todo”, explica Bonfil, además de eliminar cualquier cualidad positiva en la hermana suplantadora, evitando caer en la condescendencia de retratar a las clases más pobres desde una perspectiva de virtud moral (como hacían muchas producciones mexicanas de aquellos años), punto que remarca la vena política en la obra de Revueltas y la oscura visión urbana de Gavaldón. Ambos tejen por medio de los fotogramas esta pesimista mirada de la sociedad mexicana.

