Dos chicas jóvenes concluyen, mientras toman el sol en bikini, que «si en este mundo todo está corrompido, estaremos corrompidas nosotras también». Así se activa el mecanismo que pone en marcha la película: una tras otra, se irán produciendo escenas inconexas en las cuáles las dos protagonistas juegan a ser malas con su entorno. Una película que rompe toda linealidad narrativa empleando la técnica del collage, tanto a nivel visual como auditivo.
Ficha técnica
- Título original: Sedmikrásky
- Dirección: Věra Chytilová
- Interpretes: Jitka Cerhová, Ivana Karbanová, Marie Cesková
- País e idioma: Checoslovaquia. Checo
- Año: 1966
- Duración: 76 minutos.
- Programa: Transgresiones
- Edición: 2026
- Distribución: Bestiario Films
- Notas de restauración: Restauración 4K presentada en Cannes Classics en el Festival de Cannes 2022

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Críticas
De la realizadora checa se había ya estrenado Sobre algo diferente, un relato de tono realista sobre mujeres gimnastas más emparentado con las obras de otros realizadores de esa escuela como Milos Forman, Jiri Menzel, Jaromil Jires o Ivan Passer y nada hacía prever la explosión que se produciría en su próximo trabajo. Es que Locas margaritas es un auténtico OVNI dentro del cine de esos años con su tono anárquico, provocativo e irreverente, su libertad narrativa en la que desaparecía cualquier atisbo de naturalismo y/ o costumbrismo, su virulento ataque a todos los valores establecidos sin importar que estos fueran capitalistas o comunistas y un nivel de destructividad -representado por esas dos muchachas que deciden ser tan corruptas como el resto del mundo-, que hacía recordar los mejores momentos de Stan Laurel y Oliver Hardy.
Vista hoy, se impone la interpretación feminista de la película: las dos “muñecas” se rebelan contra la infantilización y la imposición de unos modos de ser y comportarse en sociedad, a veces llevándolo al extremo, a veces burlándose de todo, a veces simplemente haciendo lo que les da la gana. El skecth del número de swing funciona como una comedia de slapstick añadiendo el gamberrismo de las jóvenes, una rubia y una morena, una lleva un vestido claro y la otra, oscuro, y se desbordan de su palco hacia la mesa de debajo, roban el vino de los demás y arman tanto lío que las echan. Y la comida es un motivo constante en la película: desde las manzanas que pasan del árbol a la cama de las chicas, a las comidas en restaurante coronadas con un despliegue de postres a las que se hacen invitar señores de los que se libran metiéndolos en un tren, y el banquete final.

