Los de la mesa 10


La historia del romance entre dos jóvenes de distinta clase social: un mecánico de condición humilde y una estudiante de arquitectura procedente de una familia acomodada.

Ficha técnica

  • Título original: Los de la mesa 10
  • Dirección: Simón Feldman
  • Interpretes: María Aurelia Bisutti, Emilio Alfaro, Luis Medina Castro, Menchu Quesada, Jorge Larrea
  • País e idioma: Argentina. Español
  • Año: 1960
  • Duración: 83 minutos.
  • Programa: Reencuentros
  • Edición: 2026
  • Colaboración con el Museo del Cine
  • Notas de restauración: Restauración 2K y digitalización por el Museo del Cine a partir de la copia en 16mm conservada por la cineteca del INCAA. Presentada como cinta inaugural de la 2º MADO Semana de Cine Recuperado.

Funciones

P.P.

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Críticas

¿Será la verdadera impronta testimonial de la película, esa impronta de “cómo era la vida en ese momento” que Feldman le confiesa a Peña haber querido mostrar, el hecho de que los estamos viendo?Más que sobre el amor, Los de la mesa 10 parece una película que deja entrever una posible línea de lectura sobre la pacatería porteña, leída quizás en nuestros hermanos venezolanos con un amoroso cambio de título. La pacatería no solo como moral sexual, sino como forma de estar en el mundo, como reflejo corporal y verbal de un pudor argentino que regula lo que se dice, lo que se evita y sobre todo, lo que tira y afloja las imágenes cuando está presente nuestra mirada.

Karina Solórzano

Los de la mesa 10 —por cierto, qué lindo título parece implicar la mirada de los otros, la de nosotros como espectadores. Vemos a la pareja de esa mesa como si también compartiéramos el espacio del café en el que se reúnen en los momentos cruciales de su relación— Los de la mesa 10, escribía, quizás sea el máximo antecedente del grupo de películas sobre jóvenes frente al desconsuelo que se filmarán a lo largo de la década de los 60. Como en esas películas, acá también está ese Buenos Aires nocturno característico de las que David José Kohon, por ejemplo, filmó en estos años. En el copete para el cortometraje Seguir andando (Fernando “Pino” Solanas, 1962) Fernando Martín Peña señala la semejanza entre ambas; como en la de “Pino”, el mundo del trabajo amenaza con impedir la unión de la pareja. Y es que el amor suele pensarse como una fuerza trascendental que está más allá de las condiciones materiales de la existencia —es la herencia de un platonismo mal entendido— y de lo que dan cuenta ambas películas es de otro tipo de “trabajo”, el de esa suerte de administración de lo poco: borrar las salidas al cine para que el dinero alcance, por más doloroso que esto pueda ser.